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viernes, 21 de noviembre de 2014

Colores para cambiar


Dicen que los Apus encargaron a Cajamarcorco velar por la seguridad del valle de Cajamarca y que avergonzado por no haber cumplido su misión, cuando ingresaron los españoles por la Chicuana para provocar la caída del imperio inca, recogió su masa pétrea y se redujo, quedando lo que ahora se puede observar como un pequeño cerro a un costado del río Mashcón.


Dicen también que este cerro, a 8 kilómetros de Cajamarca, esta maldito. Dicen que en este cerro, en la cara que mira al río, hay una cueva donde viven los demonios, por donde sale el diablo a encontrarse con las personas que van a compactarse. Me cuentan, que en la cima del cerro hay una ciudad preinca y que los huaqueros suben los 23 de junio a buscar tesoros antiguos.



En la otra cara del Cajamarcorco se encuentra el fundo “El Molino de la Hualanga” y es aquí donde vive el pintor Pepe Chávez, quien junto a Miguel Barboza, me cuentan de estos y de sus propios demonios. Al llegar a su casa, sus perros nos salen a recibir, no se siente ningún espíritu malero, al contrario, se respira paz e inspiración. Los ambientes de la casa son amplios y las paredes están adornadas con cuadros de “mi Teresita”, como él llama a su tía Teresa Tejada, alumna del pintor Adolfo Winternitz, de quien aprendió a pintar.

En el segundo piso se encuentra su atelier, sobre un pequeño panel están las fotos de sus seres más queridos, sobre una mesa varias decenas de sus pinturas, sobre la otra, sus colores, sus tizas, sus pasteles, las que utiliza para dar forma a su mundo cálido, ese de paisajes naranjas, rojos, amarillos donde los sujetos son principalmente mamachas cajamarquinas.


Pepe Chavez, tiene 49 años y no siempre fue pintor, hubo una época nos confiesa, donde sus demonios lo controlaban tuve una experiencia muy trágica, la pérdida de un ser muy amado como mi madre… estuve por un mal camino, con unas depresiones muy fuertes, estuve metido en cosas nada agradables para mi vida y la mejor terapia que yo encontré fue la pintura”.

“Su Teresita” fue el ángel que lo rescato de ese submundo. Ella, con el apoyo de sus hermanas y de su hijo, fueron la mejor terapia psicológica para sobrellevar ese dolor tan grande y comenzar a desarrollar ese talento escondido que tenía y que no lo había desarrollado hasta ese momento.

“Fue un cambio notable en mi vida, en mi autoestima, hice viajes al extranjero y empecé a pintar una nueva propuesta pictórica, la cual ha tenido mucha aceptación y eso me ha permitido muchísimo mejorar mi calidad de vida”.


AGUA Y COLOR PARA VIVIR MEJOR
Pepe está convencido que el arte lo salvo, por eso ahora se dedica a dar talleres infantiles de pintura, me cuenta que trabaja con niños de la zona urbana de Cajamarca. Y está convencido que puede cambiar la vida de esos niños, “Si en mí logro eso a los 40 años… imagínate el cambio que puede hacer en un niño entre 8 a 12 años”.

Presentó su proyecto “AGUA Y COLOR PARA VIVIR MEJOR” a la minera Yanacocha en agosto del 2013 y gracias a la “Gerencia de Relaciones Interinstitucionales” se hizo efectivo en octubre del mismo año; los niños son seleccionados por la minera quien financia su proyecto. Se reúnen en el Instituto Superior de Educación Pública “Victorino Elorz Goicochea”, la clase dura 2 horas y reúne a 30 niños por clase. Calcula que ha beneficiado a 1200 niños hasta el día de hoy.

 

El proyecto incluye exposiciones itinerantes en distintos barrios de la ciudad de Cajamarca, también la elaboración de un catálogo con las mejores pinturas de los pequeños, un video documental, tarjetas de navidad y los calendarios de escritorio que son las “vedetes” de este tipo de actividades.

Los demonios se quedaron en la otra cara del Cajamarcorco, desde esta cara, son “sus ángeles” quienes ahora guían sus pasos y lo han convencido que el arte mejora, integra, humaniza, despierta la imaginación y la creatividad de los niños que son el futuro del Perú.



PEPE CHAVEZ TEJADA
Nació en Cajamarca el 14 de Julio de 1965. Tras la muerte de su madre, Violeta Tejada de Chávez en el 1998, entra en una profunda depresión que lo marca profundamente. Es a raíz de esto y animado por su tía, la pintora Teresa Tejada y por sus hermanas María Gabriela y María Ximena, que empieza con su aventura pictórica, recibiendo influencia del artista indigenista Camilo Blas.


Pepe Chávez utiliza la técnica de las tizas pastel y pasteles al óleo, caracterizándose por sus difuminados y la fuerza cromática. Parte de sus obras se encuentran en colecciones privadas del Perú, España, Escocia, Estados Unidos, Australia, Ecuador y Chile, entre otras; asimismo en instituciones públicas y privadas de su ciudad natal.




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